La mayoría de los empresarios a la hora de decidirse por emprender o no, se encuentran con un mismo problema “falta de fondos”. Por ello, la búsqueda de los mismos, se convierte en tarea clave para poner en marcha su nuevo negocio. No obstante, se ha de realizar un estudio, pues es importante calcular cuál es el importe óptimo que hace falta reunir y en base a ello poder elegir la fuente de financiación más idónea y trazar un buen plan de tesorería.

Por ello hemos llevado a cabo una lista de consejos a seguir para planificar correctamente la financiación de una start up:

1.    Calcular el importe: como punto de partida lo primero que se debe hacer es calcular todos los costes, así como el plan de ingresos previsto.

Siempre se recomienda reducir al máximo la partida de gastos fijos y jugar con elementos que permiten un coste variable, como podrían ser alquilar un local en lugar de comprarlo o pagar un bonus en función de resultados, reduciendo así la retribución fija.

En definitiva, los expertos aconsejan calcular un importe que permita que la empresa sobreviva durante al menos 12 ó 24 meses, que es cuando suele alcanzarse el break even. Y ser conservadores en el cálculo, ya que suelen surgir imprevistos.

2.    Primeras métricas: resulta imprescindible contar con las primeras métricas para valorar si la idea de negocio encaja realmente en el mercado, y además las mismas resultan indispensables para los bancos a la hora de decidir la concesión de créditos. Para financiar esta etapa previa al arranque del negocio, lo habitual es recurrir al bootstrapping (en inglés, calzarse la bota), es decir, tirar de ahorros y reducir los costes al mínimo.

3.    Apoyarse en la familia: muchas veces el emprendedor en vez de recurrir a financiación externa apuesta por solicitar ayuda FFF (familiar o de amigos). Estos pueden realizar una donación, participar en el capital de la empresa o realizar un préstamo con un interés reducido (o incluso a tipo cero). A pesar de la confianza entre ambos siempre es importante presentarles un plan de negocio serio que incluya una proyección de ingresos y gastos, con especial incidencia en los riesgos.

4.    Deuda ‘versus’ capital (Financiación externa): lo primero es analizar la cuestión desde un punto de vista estratégico. ¿Qué quiere priorizar: la solvencia del negocio o la rentabilidad? En base a ello existen diversas opciones; con coste: entidades bancarias, créditos blandos. De forma gratuita: A través de subvención pública o a través de concursos para start up y proyectos empresariales que se celebran tanto en España como en el resto del mundo.

5.    Obtener un préstamo: Si se opta por la vía de la deuda, hay una amplia variedad de productos a disposición: microcréditos, préstamos a emprendedores, créditos con condiciones especiales (por ejemplo, cuando la empresa tiene un fin social o está ligada a la investigación) y líneas de mediación, gracias a los acuerdos con el ICO y el BEI.

No obstante, la obtención de los mismo es una dura tarea, pues, según un informe del CESGAR el 5,3% de las pymes que pide financiación bancaria ve denegada su solicitud.

Por ello, para conseguir maximizar las probabilidades de éxito, se recomienda presentar un plan de empresa viable, con una hipótesis de gastos e ingresos razonada.

Por otro lado, en caso de negativa, una alternativa es solicitar alguno de los créditos con condiciones ventajosas que conceden instituciones públicas como Enisa, el CDTI, la Comisión Europea o los organismos autonómicos de financiación.

6.    Ventajas del ‘smart capital’ (la experiencia y los contactos que los inversores pueden aportar).  Esto puede resultar definitivo para el éxito de muchos negocios. Como pueden ser los business angel , los fondos de capital riesgo o la incubadora de negocios.

7.    Barajar alternativas: Una fuente de financiación alternativa que está ganando cada vez más adeptos es el crowdfunding. Se trata de un mecanismo de financiación colectiva en el que el emprendedor plantea su proyecto, normalmente a través de una plataforma online, y recibe las aportaciones de multitud de pequeños inversores.

Otras fuentes de financiación alternativa son la media for equity (intercambio de acciones de una empresa a cambio de publicidad) y los créditos fiscales ligados a proyectos de I+D.

8.    Gestionar la tesorería: Una vez obtenido el dinero es importante saber gestionarlo, por ello los expertos recomiendan no financiar proyectos a largo plazo con instrumentos a corto, ya que pueden derivar en una crisis de liquidez. También es importante no apalancarse en exceso, para lo cual se puede recurrir a vías de financiación alternativas como el leasing o el renting.

9.    ¿Y cuándo crezca?: Una vez la start up supere sus etapas iniciales y se convierta en una scaled up, dispone de otras fuentes de financiación adicionales que puede considerar.

se puede recurrir a estrategias como el direct lending, que son préstamos concedidos por fondos de deuda privada. O el crowdlending, un mecanismo con el que la empresa recibe un préstamo por parte de multitud de inversores.

Además, las scaled up también pueden plantearse la salida a Bolsa, ya sea en el mercado español o en alguno extranjero. Aquí habrá que sopesar los costes, pero también ventajas como la liquidez que ganarán las acciones y el prestigio que ganará su proyecto.

Finalmente, dada las dificultades de búsqueda de financiación Grupo HOB ha firmado acuerdo con entidades publico privados para ayudar en estas fases, por ello si está interesado en obtener financiación no dude en consultarnos, pues estaremos a su entera disposición.

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https://www.expansion.com/expansion-empleo/emprendedores/2019/07/15/5d2c52e0468aeb905d8b45c8.html

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