Con la entrada en vigor de la nueva Ley de Secretos Empresariales, se pretende dar una mayor concienciación de la importancia de saber conservar los secretos empresariales.

En primer lugar, cabe destacar la definición de lo que viene a ser un secreto empresarial: “es cualquier información de carácter tecnológico, científico, industrial, comercial, organizativo o financiero que sea secreta, en el sentido de no ser generalmente conocida ni fácilmente accesible para los círculos en que normalmente se utilizaría; tenga valor por ser secreta; y haya sido objeto de medidas razonables para permanecer secreta”.

A partir de ahora, se advierte a las empresas de la necesidad de tener que adoptar diferentes medidas para evitar la fuga de información, si lo que quieren es proteger sus secretos empresariales. Esto podrán hacerlo de diversas maneras tales como:

  • Incluyendo cláusulas de confidencialidad en los contratos con sus empleados.
  • Estableciendo restricciones de acceso del personal a áreas restringidas donde pueda haber documentos confidenciales, etc.

Otra de las novedades a tener en cuenta por los empleadores de esta nueva Ley es que, según lo establecido en la Ley de Patentes a la que remite, estos estarán obligados a compensar económicamente a los empleados que desarrollen secretos empresariales consistentes en mejoras técnicas no patentables, a pesar de que la titularidad de la mejora será del empresario.

No obstante, la cantidad de compensación no viene indicada, solo se remarca que la misma habrá de ser “razonable”, es decir, según se estime. Eso sí es recomendable establecerla antes del desarrollo de la mejora técnica ya que así evitaremos problemas a posteriori.

Dicha Ley, además, obliga a las empresas a que revisen su compilence para incorporar medidas tendentes para evitar que sus empleados utilicen secretos empresariales ajenos de forma ilícita, porque el hacer un mal uso de los mismos puede conllevar graves consecuencias para la empresa.

En cuanto a sobre quien recae la responsabilidad del uso ilícito de un secreto empresarial ajeno la LSE establece un sistema de responsabilidad objetiva. Por lo que responderán los que obtienen, utilizan o revelan el secreto empresarial a sabiendas de que lo hacen de forma ilícita (dolo), aquellos que deberían haber sabido que su origen era ilícito (negligencia), pero también -aunque de forma atenuada- castiga a aquellos que utilizan un secreto empresarial ajeno y no sabían ni tenían por qué conocer el origen ilícito del mismo (terceros adquirentes de buena fe).

El grado de gestión adoptado por el empresario en este ámbito será fundamental para evitar la utilización ilícita de un secreto empresarial ajeno por parte de sus empleados.

La LSE supone un gran avance en la dirección correcta, porque permite que los empresarios y los empleados se conciencien respecto de la necesidad de protección de este valioso intangible.

Sin embargo, al no haberse dado ningún caso tras su aprobación, tendremos que esperar a ver cómo se aplica esta nueva normativa y cómo la interpretarán los tribunales. No obstante, su mera existencia supone un gran avance para que los empresarios y los empleados tomen consciencia de la necesidad de protección de estos secretos.

En Grupo HOB, estamos a vuestra entera disposición para relver vuestras dudas relacionados con esta materia.

Fuente de la noticia:

http://www.legaltoday.com/practica-juridica/social-laboral/laboral/la-nueva-ley-de-secretos-empresariales-tendra-un-gran-impacto-en-materia-laboral

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