La situación que estamos viviendo es complicada, angustiosa y alarmante. Las cifras de contagiados solo reflejan una pequeña parte de lo que realmente se está viviendo. Llevamos alrededor de una semana con el estado de alarma decretado, tenemos que quedarnos en casa y con ello, por nuestra seguridad y salud, la economía se está viendo resentida.

En muchas empresas, la situación está siendo insostenible, ya que su demanda está cayendo de forma repentina propiciando pérdidas de ingresos importantes. Esta situación ha llevado al Gobierno a tomar una serie de medidas como han sido los ERTE.

Como sabemos, muchas personas están tomando esta opción por lo que queremos dejar aquí plasmado una serie de preguntas frecuentes para que podáis resolver vuestras dudas. Trataremos el tema de una forma básica y sencilla, diciendo a quién puede interesarle, de qué manera y hasta cuándo.

¿Qué es un ERTE?

Un ERTE es un Expediente de Regulación Temporal de Empleo, un instrumento que la Administración ha puesto a disposición de las empresas para pasar una situación temporal de caída de la actividad, debido a causas técnicas, organizativas, económicas o productivas.

Además, por la situación en la que actualmente nos encontramos está la opción de declarar causa de fuerza mayor como, por ejemplo: cuando el estado nos obliga a parar totalmente nuestra actividad durante todo el estado de alarma. La caída de la demanda como consecuencia del COVID-19 puede demostrarse haciendo un análisis y una redacción de la memoria asociada como causa productiva.

Para realizar un ERTE se ha de seguir una serie de pasos importantes como: la recopilación de los datos que justifican la medida, un plan de actividad para la aplicación de la medida con los trabajadores afectados y la forma de afectación. Estos dos pasos se han de plasmar en una memoria que habrá de presentarse a la autoridad laboral, junto a la comunicación de la apertura del periodo de consultas.

Cuando se haya realizado todo lo anterior, se abrirá un periodo de negociación con la representación sindical de los trabajadores que tendrá una duración de entre 7 y 15 días. Durante este tiempo se deberá llegar a un acuerdo por ambas partes.

Durante el periodo de aplicación del ERTE, que puede ser por reducción de horas de la jornada, o por jornada total o parcial, los trabajadores tendrán derecho a paro, hayan o no devengado los 365 días que hasta día de hoy eran necesarios.
A su vez, la empresa estará exenta del pago de los salarios de forma proporcional a la reducción establecida y como novedad, de las cotizaciones sociales asociadas en el caso de cumplir las características que impone el Gobierno.

¿A qué empresas le puede interesar aplicarlo?

Toda aquella empresa que se haya visto afectada por la crisis del COVID-19, viendo así reflejada una caída considerable de su actividad.

Todos esperamos que esto sea una situación temporal, pero en este tipo de circunstancias es importante asegurar la caja de la compañía, para ello es importante poder variar el mayor número de gastos de la empresa.

La mejor medida que podemos tomar en estos momentos es, aplicar de forma rápida una solución temporal. De esta forma proporcionamos a nuestros trabajadores la tranquilidad de que cuando todo esto termine, volverá la normalidad. Esto significa, transmitirles que las condiciones con las que se fueron serán las mismas para cuando vuelvan.

¿Cómo aplicarlo?

Lo más difícil de la aplicación del ERTE es pasar de la teoría a la práctica. Es en este punto donde los ahorros que la empresa y sus trabajadores necesitan para conseguir que sea sostenible en el tiempo.

Hay que concentrarse en cubrir la actividad productiva, es decir: saber qué se necesita para llevarlo a cabo, en qué momento realizarlo y decidir cuándo se va a parar. Es importante concentrase en esos momentos en la fabricación de productos o servicios clave, de esta forma es como conseguiremos una aplicación real de lo pactado con nuestros trabajadores.

¿Hasta cuándo hemos de pedirlo?

Hay que diferenciar la duración de la pandemia y la duración de la situación de bajada de la actividad. Es importante para este momento ser transparentes con los empleados, no prometiendo cosas que están fuera de nuestro alcance.

Es evidente que todos queremos que dure lo menos posible, pero ahora no tenemos ninguna certeza de cuándo puede terminar esto. Es posible que no haya una recuperación total de la actividad hasta después de verano, pero es posible pactar dentro del modelo de aplicación la recuperación progresiva de los puestos o de horas en función de niveles de actividad medible.

Desde Grupo HOB, estamos a vuestra disposición para resolver cualquier tipo de duda que tengáis a lo largo de todo este proceso. Llámanos al 965 269 500 o bien envíanos aun correo a info@grupohob.es, estaremos encantados de atenderte y diseñar el mejor plan estratégico para asegurar la continuidad de tu empresa.

 

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