Actualmente, los empresarios en su día a día se encuentran expuestos a un elevado número de fraudes o delitos fiscales que sin darse cuenta pueden suponerles sanciones graves incluso de cárcel. Registros avalan que cada vez son más los administradores que se enfrentan a penas de cárcel debido a fraudes o abusos fiscales, por lo que la profesión de administrador conlleva más riesgos de lo que se cree.

Con la intención de poder prever estos riesgos y evitar incurrir en fraudes o abusos fiscales, hemos elaborado una lista de los tres delitos económicos más comunes en las compañías:

Administración desleal, art 252 del CP, se refiere a la gestión de una empresa excediéndose en el uso de las facultades que el administrador tenga conferidas y siempre que dichos excesos causen un daño al patrimonio de la sociedad.

En este sentido, la Audiencia Nacional condenó recientemente a un empresario a cuatro años de cárcel por administración desleal. El motivo de la condena fue, precisamente, que el directivo llevó a cabo las operaciones societarias saltándose el manual de procedimientos de la entidad que dirigía, así como las recomendaciones del Banco de España.

Insolvencias punibles, hace alusión a los concursos de acreedores (antiguas quiebras y suspensiones de pagos), que resultan fraudulentos porque el Administrador infringe gravemente su deber de diligencia en la gestión de la empresa, causando a esta un daño u ocultando su situación real y todo ello cuando la sociedad ya ha dejado de cumplir regularmente sus obligaciones o está a punto de hacerlo.

Abusos de Administradores y socios mayoritarios de las sociedades a la hora de adoptar determinados acuerdos que, además, han de resultar perjudiciales para la sociedad, para alguno de sus socios o para un tercero. En este caso, destacarían las imposiciones de mayorías sobre las minorías, por ejemplo.

Con estas aclaraciones lo que pretendemos es advertir a los administradores para que estén alerta y eviten incurrir en fraude. Porque lo cierto es que, a pesar de las advertencias, se dan casos en los que el administrador se ve envuelto en situaciones de las que es complicado salir ileso sin pasar por un largo procedimiento antes y contar con una buena defensa. Ante estas situaciones, existen alternativas, mecanismos con los que blindarse y aliviar la carga de una decisión cuestionada. Se trata, por ejemplo, de seguros específicos como el de administradores y directivos, un medio de protección frente a las responsabilidades que puedan surgir frente a terceros y una medida básica.

En conclusión, lo cierto es que el administrador tiene un abanico de posibilidades para evitar tomar las decisiones en solitario, bien sean asumidas por el Consejo de Administración, el Comité de Auditoría o por tantas otras personas implicadas que pueden mitigar, en definitiva, esta soledad extrema en la que puede sentirse muchas veces el que tiene las responsabilidades últimas sobre la vida de la empresa.

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